Martes Santo 2011

Como todos los Martes Santo, el Cristo de la Castrense recorrió de forma lenta y sombría las calles de Melilla tras un sentido pregón de desagravio, este año a cargo del periodista Antonio Ramírez.

‘El Barón de los Dolores’ como lo llamó ayer Carlos Rubiales en sus magistrales retransmisiones de nuestra Semana Santa a través de Televisión Melilla, realizó ayer una hermosa y recogida estación de penitencia, en una noche plácida y por una vez en Martes Santo sin viento, para mayor realce de un trono que lució esplendoroso y que evolucionó majestuosamente gracias a sus hombres de trono y su hábil capataz Andrés Domínguez Catalá.
La procesión de ayer fue hermosa desde un principio y, en gran medida, por el sincero acto de desagravio que le dedicó el periodista y compañero de la Cadena COPE, Antonio Ramírez.

Recogimiento y seriedad

En lo que ayer fue el veintidós aniversario desde su primera salida en procesión, El Humillado recorrió el centro de Melilla arropado por numerosos melillenses que, en mayor medida aún que el año pasado, se concitaron en torno a una luctuosa procesión, una vez más posible gracias a la Hermandad fundada en el año 1989 por un grupo de militares del Acuartelamiento de Artillería ‘Teniente Flomesta’.
El desfile, ordenado y recogido, se mostró muy nutrido de nazarenos y manolas.
El Humillado salió puntual, entre aplausos y al son del Himno nacional.

Desfile

La procesión alargó con pausa medida su tránsito por la Avenida, en medio de numerosos melillenses que no dejaron de seguir su paso medido y lento, ni de aplaudir las muchas saetas que se le dedicaron, la primera, nada más salir, a cargo de la gran saetera Ana Hernández.
A cargo del Humillado, 50 hombres de trono, que lo portaban y mecían custodiados por una marea bicolor, donde el rojo del tercio del Cristo se confundía con el azul de los nazarenos de la Piedad.
La Banda de Música de la Ciudad no sólo cerraba el desfile, sino que ponía el toque musical a una procesión que ayer, lentamente, no dejó de reproducir en un solo momento el tono de oración en la calle, de catequesis pública en beneficio de la celebración final de la resurrección de Cristo.
Sin presidencia, pero con una amplia representación tras el paso del Cristo de la Comandancia General y regimientos militares de Melilla, la procesión fue sobre todo un ejemplo de seriedad y recogimiento.

Próxima salida

La Cofradía de Nuestro Padre Jesús Humillado y María Santísima de la Piedad, volverá a salir en procesión el próximo Viernes, con la imagen de la Piedad o representación de la Virgen con el Cristo muerto en sus brazos.
La Piedad será una de las tres procesiones de la noche más penitencial de la Semana Santa: La primera en salir en dicho día y la antesala de la procesión oficial que protagonizará la Cofradía del Nazareno para, en última instancia, dar paso a la Soledad del Sagrado Corazón.
Este año Nuestra Señora de la Piedad estrenará nuevas manoplas, y el Cristo Yacente nueva saya, gracias a la donación que ha hecho para su paso en procesión la modista melillense, María Victoria Gómez Nicasio.

Un pregón y una oración

Antonio Ramírez combinó ayer su pericia de periodista y maestro de ceremonias de numerosos actos públicos, con su sentir cristiano, para entonar un pregón de desagravio al Cristo Humillado que “con su humillación nos dio ejemplo de compasión frente a la incomprensión, de amor inmenso frente a la condena, de esperanza para los que sufren y de entrega por todos nosotros”.
Antonio Ramírez, quien sin nombrar a su hermano, el también periodista Salvador Ramírez actualmente en el Hospital, tuvo muy presente en su pregón a quienes como él sufren enfermedades o problemas de salud, pidió al Cristo sobre todo “una mayor justicia social” y también “por los que nos gobiernan”, para que lo hagan “con humildad”.
También clamó para que “se apague el insulto” de quienes recurren a la descalificación como forma de “ocultar su impotencia”.
“Tu humillación –subrayó dirigiéndose al Cristo de la Castrense- es nuestra salvación. Ampara a la diferencia de gentes que en esta ciudad crean una única comunidad”, dijo en la recta final de su personal oración, no sólo para pedir por Melilla y sus diferentes comunidades sino también por el movimiento cofrade melillense y en especial por la Cofradía de la Castrense, a la que agradeció el honor de haberle designado para este último pregón de desagravio al Cristo Humillado.

A destacar

Rezo por Melilla
El pregón fue una oración personal con la que Ramírez pidió por todos los melillenses, “por las diferentes gentes de Melilla que conforman una comunidad única”
Recogimiento
Como todos los años, la Cofradía destacó por su orden y recogimiento, en lo que una vez más fue un ejemplo de catequesis pública y oración en la calle
Banda de Música
La Banda de Música de nuevo un auténtico acompañamiento de lujo. Sus melodías pusieron el contrapunto perfecto al recogido y solemne paso del Cristo Humillado
Militares cofrades
La hermosa talla de José Jiménez Guerrero, del año 99, sustituyó a la inicial de la Cofradía, constituida hace 22 años por un grupo de militares del Acuartelamiento de Artillería ‘Teniente Flomesta’. Su vínculo militar determinó que su parroquia fuera la Castrense

Foto: José Linares

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